Vuelve a llover
Fina lluvia oscurece aceras y encharola cristales. Avenida vacía de gentes y de paraguas. Los coches se apelotonan en la calzada. El vapor de sus tubos se condensa al contacto con la fría humedad del ambiente. Los vehículos son grises, el asfalto es gris, la lluvia es gris, los semblantes están grises. Tras los parabrisas los ojos se fijan en el color del semáforo y los labios permanecen apretados.
Se mojan los cristales de mis gafas violetas bajo la escasa protección de mi capucha verde.
Se cuela el agua por las costuras de mis zapatillas de colores.
Se empapan los pantalones y la humedad me refresca las piernas.
Silbo mientras pedaleo y sorteo charcos. Invento una letra de canción. Me doy cuenta de que soy la única que está disfrutando de la lluvia del otoño. El resto va incrustado en el asiento de su máquina a motor.
Qué libre me siento.



