¡¿volamos?!
¿Te atreves a volar conmigo después de haber visto cómo me estrellaba una y mil veces?
¿Te atreves a pesar de ser evidentemente negligente con el cuadro de mandos?
¿Incluso después de haberme visto perder el tren de aterrizaje?
Tengo la sensación de no ser la única loca en esto.
Sabes que no guardo paracaídas, ni para ti ni para mí, que mi nave no es precisamente de última generación, que los sistemas de alerta fallan y que se acumularán las camisas sin planchar en la silla.
Sabes que unos días vuelo muy alto y otros me trabo con las copas de los pinos más esqueléticos.
Sabes que no conozco el lugar de aterrizaje o amerizaje, ni la hora, ni el día.
Sabes que no sé nada y no te importa mi ignorancia.
Te pregunto y me respondes.
Me equivoco y tus dibujos me indican el camino.
Me caigo y no das tiempo a que toque el suelo.
Hace mucho que no siento frío.







Comentarios sobre ¡¿volamos?!
Uno de los dos está ciego ... el otro sordo.
Uno solo ve su dolor ... el otro solo escucha su corazón.
Entonces el camino aparece y desaparece, nada es como realmente es .... todo es como se siente.
Un día .... el ciego deja de ver su dolor para ver el dolor del otro.
.... y el sordo comienza a escuchar el corazón del ciego.
.... el camino aparece .... y no es uno ... son muchos los caminos, pero solo uno el escogido por el corazón.
No sé qué anónim@ ha hecho una radiografía tan fiel.
:o)
Nada hay tan especial, como recorrer el camino de la vida sabiendo que otras manos te esperan en tu andadura. Manos qué cómo dices, te sujetan al tropezar.
Un abrazo.
Pues que me ha gustado el comentario que le has dejado a Anna y con el que stoy totalmente de acuerdo y he entrado a saludarte.
Encantado, un saludo