Teresinha
Teresinha es morena. Tiene el pelo cortado a la altura de los hombros y siempre lo lleva suelto.
Usa camisetas alegres, con franjas de colores y pantalones vaqueros con zapatillas deportivas. Las verdes le quedaban muy simpáticas.
Teresinha mal habla castellano, pero lo entiende todo y todos la entendemos a ella.
Teresinha vive aquí, con su hijo mayor; pero allá tiene a su hija, que ahora sufre de los nervios por un atraco a punta de pistola, y a su otro hijo.
Su madre, mayor, está enferma y Teresinha le manda el dinero y las medicinas que puede para que se ponga buena.
Teresinha siempre tiene una sonrisa en la cara.
Le han denegado los papeles.
Con un poco de suerte, el próximo septiembre yo iré a su tierra, en calidad de turista. Nadie me pedirá un papel, ni un resguardo de cuenta bancaria que avale mi condición de turista.
Teresinha tendrá que irse, y no podrá volver.
Teresinha es persona, mujer y madre. Teresinha es buena, paciente, honrada, trabajadora, sencilla, cariñosa, alegre.
Pero no puede quedarse.
Todavía lo logro entenderlo.

