LA SEÑAL (o EL BESO)
Darín está trastocando mis sentidos.
LA SEÑAL. Tal vez no sea la mejor película que haya hecho, pero su actuación es como siempre impecable.
Film de cine negro clásico, hasta el punto de trasladar al espectador a una sala de los años cincuenta.
Fotografía original, a la antigua usanza, con primeros planos intensos y planos generales cargados de significado. Argumento retorcido, propio del género, con un final interrogante que invita a la elucubración.
Lo original de la película es su desarrollo en Argentina, el acento (delicioso) argentino del grupo de mafiosos y de los detectives...
Pero si hay algo que llena la película, por encima de la banda sonora, del argumento, de la fotografía es el beso de la sala de cine, con lagrimita de la prota incluída, con luz ténebre enneblinada por el humo de los cigarros. Un beso pasional, animal, instintivo... Un beso a lo Humphrey Bogart, a lo Rhett Butler.
Darín besa a la actriz, a la espectadora, a la mujer. Es el beso con que todas soñamos, lo hayamos recibido o no. Es el beso con mayúsculas, el que nunca pasará de moda.
Hacía tiempo que no veía un beso de película.
