Pequeño salvaje
Se inclina justo hacia el lado contrario.
La maleta de pensamientos controvertidos no le pesa demasiado.
La lente templada de sus libros le enseña a mirar más allá, mucho más allá del punto que discrimina entre los que se conforman y los que serán eternamente jóvenes.
No es gota pequeña que se hará grande. Siempre sentirá necesidad de más agua. Y no habrá océano que lo sacie.
Decidió vivir ya con puertas y ventanas abiertas. Decidió sumergirse con la minoría en el mundo que sólo pertenece a los más osados: las estrellas.
Intentarán malearlo (mil veces más aún) pero ondulará para que la corriente no lo arranque. Ya ondula.
No encontrará sitio cómodo. Pero encontrará su sitio. El que le permita mirar cómo esta rueda gira, se tuerce, se cae, se destruye , mientras con parches inútiles intenta no hacer aguas. ¡Que no se vean las grietas!
Unos cuantos miramos el curso equivocado y nos negamos a involucrarnos en el devenir manipulado.
Pequeño salvaje...

