Participar... ay.
No te preocupes, hija. Lo importante es participar.
Lo habré oído cientos de veces. Es un canto a la resignación.
Ya llevo varias entregas de premios sin subir al estrado a recoger ni un diplomilla de consolación. Ni un papelillo que haga intuir que tengo alguna posibilidad, aunque sea remota.
Nada.
"Está Vd. invitada a la recogida de premios, tras la cual habrá un vinito español. Con la entrega de la invitación se procederá al regalo de un libro". Oye, y gracias, ¿eh?, que otras veces ni te citan para la entrega de premios.
Reconozco que esta vez lo tenía difícil. Los competidores eran muchos y muy buenos y de toda España. Pero hice mi entrega con tanto escrúpulo, con tantas ganas... ¡Eso también tendría que premiarse!
Hay quienes ganan concursos como churros. Escriben y ganan. Escriben y ganan. Como quien le da al botón verde a la fotocopiadora y acto seguido saca una réplica por la ventilada rendija.
¿Y qué han hecho con mis folios? ?Por qué no cuentan qué es lo que no ha gustado? A mis alumnos les entrego los exámenes perfectamente corregidos, les indico qué mejorar para la próxima vez. Hasta les hago algún dibujo gracioso al márgen si tengo tiempo. Ay...
En fin. Como dijo Garcilaso, disfrutemos de la dulce mediocridad, que no es poco.

