Palabras en tu nueva vida.
No creas que por marcharte, Vicen, has dejado de sembrar.
En cada pequeño gesto has imprimido el sello de tu fuerza, tu inteligencia y tu sabiduría. Y recordándote sigo y seguimos aprendiendo.
Te perpetúa la estela de quienes brillan con luz propia.
El tiempo no hará más que ensalzar tu obra y hacer evidente tu férrea lucha.
Sólo hemos necesitado conocernos para querernos.
Te llevo siempre conmigo.

