¡¡OXÍGENO!!
Llega mi bola de oxígeno.
Está ahí, la toco con la punta de los dedos. Es azul, transparente y blanda.
Después de llevar un luto imperecedero me vestiré de azul iridiscente, porque ya tengo mi burbuja, ya casi la tengo.
Ayer era un día gris. Hoy es un día azul.
Y se me expanden los pulmones hasta llegarme a las rodillas y las orejas. La sangre golpea con fuerza en mis extremos y mis entrañas son una bolita de pompas de jabón.
Mi alegría sale de su letargo. Asoma la cabeza y cierra los ojillos. Hace demasiado sol y no está acostumbrada a tanta luz.
Me quiero reír agusto. Reírme con mis amigos, con mi gente, poca, la que me ha asegurado cada paso.
Me quiero reír y caer agotada a los pies de mi nuevo jardín de flores y mirar a mi derecha y ver que tú también te estás riendo.

