Eclipse de lenguas
Hablas tan agudo que ya no te oigo. Tu voz no pertenece al espectro de ondas que mi cerebro es capaz de decodificar. Veo gesticular tu boca, pocas veces frente a mi, pero no logro entenderte, por más que me esfuerzo. Mi oído nunca alcanzó a oír ese ámbito y tu voz se agudiza con el paso de los años.
Te mueves tan deprisa, de unos brazos a otros, de unos sitios a otros, de unas sonrisas a otras que ya no me molesto en buscarte. Tantas vueltas te tambalean y cuando, como peonza recuperas tu punto de equilibrio, vuelven otra vez a darte cuerda y vuelves a girar de una esquina a otra del tablero.
Te sonrío levemente, intentando hacerte ver que jamás imploraré tu atención. Te sonrío para no conmoverte, para no molestarte, para que sigas en tus altas frecuencias de voz, de movimiento, de gesto.
Jamás te he reclamado a gritos. No sería más que un aporte extra al estruendo del que te rodeas. En todo caso, siempre te he llamado en silencio, escondida tras mi leve sonrisa. Te he llamado con los ojos, siempre con los ojos. Pero me has mirado pocas veces...
Tú hablas mucho y yo miro mucho. Dos lenguas incompatibles. Un eclipse de lenguas.




Comentarios sobre Eclipse de lenguas
wowwwwwwwwwwwww¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡

ke lindo , pero lindo escrito ......amiga cumbre¡¡¡ felicidades.........
Difícil arte el de llamar con los ojos cumbre, sobre todo si el otro no sabe interpretar miradas.
Realmente es un eclipse.
Un beso.
espectacular, te felicito