Definiciones
Dije que me iría a la cama de cabeza. Hace media hora me quedaba dormida sobre mis apuntes.
Ludovico Einaudi, Divenire. Delicioso.
El café ha hecho efecto demasiado tarde. Vienen a mi cabeza las definiciones que he apuntado toscamente en mi agenda:
- Impotencia: Tensión de las fibras, inicio del gesto, alineamiento de las articulaciones para iniciar el movimiento. Insuperable presión en dirección opuesta. Decrecimiento. Opresión.
- Veneno: lágrima ácida que corroe los surcos de la cara y al llegar al pecho lo taladra para llegar a la cavidad más vulnerable del ser humano.
- El odio: Elemento químico que debería desaparecer de la tabla periódica de la realidad.
El odio... (esto ya no está en mi agenda).
El otro día decía Irene Villa en una entrevista que ella había logrado transformar el odio en amor para sobrevivirse.
Yo sólo llego a transformar el odio en indiferencia. Ya lo he logrado una vez.
Pero nuevamente, vivo con esa sensación corrosiva por mis venas. La vivo porque se siente caliente y como una tenia consume lo que tú consumes, vive de lo que vives y se alimenta de casi todo.
Para transformar el odio en algo menos dañino son necesarias las perspectivas temporal, espacial y eventual.
Todavía estoy demasiado cerca.
Ha mermado mi altura de vuelo. Mi objetivo fundamental es llevar a cabo la estrategia para sacudirlo de mis coordenadas. Tengo que aparcar otras metas.
Hoy sólo quiero vivir libre de odio. Me duele la risa. Me duele la mirada. Me duelen los sueños...
Niña está triste en su burbuja iridiscente. Sabe que apenas la miro.
Odiar es morir un poco cada día.

