Las COSAS sustituyen.
Cuento mis amigos con los dedos de una mano mutilada.
No está.
Ya no lo busco, porque no está.
No está ni al otro lado del teléfono.
Ni al otro lado de la puerta.
Ni al otro lado de la mesa.
Ni al otro lado de la alegría.
Ni al otro lado de la tristeza.
Se lo llevaron las cosas vanales de este mundo.
Se montó en su descapotable rojo, del brazo de aquella rubia infiel, rodeado de "amigos" de sonrisa profidén.
Y aquí se quedó su AMIGA. Sentada en el muelle, como la loca de San Blas.
Diciendo adios con la mano y con una ronrisa que oculta la resignación.
Aquí me quedo, con mis pequeñas cosas. Con mis rayos de sol, con mis flores de invierno.
Mis cosas caben en el cuenco de la mano.
Aquí me quedo, con un amigo menos. Ya casi ni me quedan.
Que tus COSAS sustituyan a tus AMIGOS. Y nunca saborees el sabor de la SOLEDAD.
Seguiré en el muelle, aunque sé que no volverás.

